Editor: Dr. Alejandro Abufhele


Efecto de Discontinuar vs Continuar  IECA  y  ARAIIs  en la sobrevida intrahospitalaria y a 30 días en pacientes ingresados con COVID-19. Un estudio clínico randomizado. Lopes RD et al. JAMA 2021; 325(3): 254-264

ANTECEDENTES. Se desconoce si los IECA o ARAI tienen un efecto positivo, neutro o negativo en la evolución clínica en pacientes con enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19).

OBJETIVO Determinar si la interrupción en comparación con la continuación de los IECA o ARAII modificó el número de días de sobrevida en y fuera del hospital (hasta los 30 días).

DISEÑO. Estudio clínico aleatorio en 659 pacientes hipertensos hospitalizados en Brasil con COVID-19 leve a moderado que tomaban IECAs o ARAII antes de la hospitalización (enrolados: del 9 de abril al 26 de junio de 2020; seguimiento final: 26 de julio de 2020).

INTERVENCIONES. Interrupción (n = 334) o continuación (n = 325) de IECAs o de los ARAII.

RESULTADOS. En los 659 pacientes, la edad media fue 55,1 años (rango intercuartil,  46,1-65,0 años), 14,7% tenía 70 años o más, 40,4% eran mujeres y el 100% completó el estudio. La mediana del tiempo desde el inicio de los síntomas hasta el ingreso hospitalario fue de 6 días (IQR, 4-9 días) y el 27,2% de los pacientes tenía una saturación de oxígeno inferior al 94% al inicio del estudio. En términos de  gravedad clínica, el 57,1% de los pacientes fueron considerados leves al ingreso hospitalario y el 42,9% moderados.  No hubo diferencias significativas en el número de días de sobrevida intra en ni  fuera del hospital en los pacientes del grupo de interrupción (media, 21,9 días [DE, 8 días]) vs  los del grupo continuación (media, 22,9 días [DE, 7,1 días]). Tampoco hubo diferencias significativas en cuanto a mortalidad (2,7% en el grupo de interrupción vs 2,8% del grupo de continuación; OR 0,97 [RIC 95%, 0,38-2,52]), mortalidad cardiovascular (0,6% vs 0,3%, respectivamente; OR 1,95 [RIC del 95%, 0,19-42,12]), o progresión de COVID-19 (38,3% vs 32,3%; OR, 1,30 [RIC 95%, 0,95-1,80]).

Los eventos adversos más frecuentes fueron la insuficiencia respiratoria que requirió ventilación mecánica invasiva (9,6% en el grupo interrupción vs 7,7% en el grupo continuación), shock que requirió vasopresores (8,4% vs 7,1%, respectivamente), infarto agudo del miocardio (7,5% vs 4,6%), insuficiencia cardíaca nueva o que empeora (4,2% vs 4,9%), e insuficiencia renal aguda que requiere hemodiálisis (3,3% vs 2,8%).

CONCLUSIONES. En los pacientes hospitalizados con COVID-19 que reciben IECA o ARAII antes del ingreso hospitalario, no hubo diferencias significativas en la sobrevida media intrahospitalaria ni post alta entre los pacientes asignados a interrupción y a continuación de la medicación. Estos resultados no apoyan la interrupción rutinaria de IECA ni de ARAII en pacientes hospitalizados con COVID-19 leve a moderado si existe una indicación de tratamiento.  ClinicalTrials.gov: NCT04364893


La hipertensión de inicio temprano, no la de inicio tardío, está relacionada con la función cognitiva  Suvila K et al. Hypertension. 2021;77:00-00. DOI: 10.1161

ANTECEDENTES. La HTA se relaciona con un mayor riesgo de deterioro cognitivo de una forma altamente dependiente de la edad. Sin embargo existen datos contradictorios sobre la relación entre la edad de inicio de la HTA y la función cognitiva.

OBJETIVO. Investigar la asociación entre la HTA de inicio precoz vs la de inicio tardío  con el rendimiento cognitivo en la edad media de la vida en 2946 pacientes del estudio CARDIA (Coronary Artery Risk Development in Young Adults) (edad media 55 ± 4 años, 57% mujeres). Los participantes se sometieron a 9 exámenes repetidos, incluyendo mediciones de la presión arterial, entre 1985 y 1986 y 2015 y 2016. Los participantes se sometieron a imágenes de RNM cerebral y completaron las Pruebas de Sustitución de Símbolos Digitales, de Aprendizaje Auditivo de Rey, de Aprendizaje Verbal de Rey, la prueba de interferencia de Stroop y la Evaluación Cognitiva de Montreal para evaluar la función cognitiva en el examen del año 30. Se evaluó la relación entre la edad de inicio de la HTA y la función cognitiva mediante modelos de regresión lineal ajustados por los factores de riesgo de deterioro cognitivo, incluida la PA sistólica.

RESULTADOS. Los individuos con inicio temprano de la HTA (antes de los 35 años) tenían 0,24±0,09, 0,22±0,10, 0,27±0,09 y 0,19±0,07  scores Z estandarizados más bajos en la prueba de sustitución de dígitos, en la prueba Stroop, en el test de evaluación cognitiva de Montreal y un puntaje menor en un score cognitivo compuesto que los participantes sin HTA (P<0,05 para todos). En cambio, el inicio de la HTA en ≥ 35 años no se asoció con la función cognitiva (P>0,05 para todos). En un subgrupo de 559 participantes, ni la HTA de inicio temprano ni la de inicio tardío se asociaron con alteraciones cerebrales macroestructurales (P>0,05 para todos).

CONCLUSIONES. Los resultados indican que la HTA de inicio temprano es un factor de riesgo potente para deterioro cognitivo en la edad media de la vida. Por tanto, la evaluación de la edad de inicio de la HTA en la práctica clínica podría mejorar la estratificación del riesgo de deterioro cognitivo en pacientes con HTA.


Asociación entre la d|1iferencia de Presión Arterial Sistólica entre ambos brazos y resultados de eventos cardiovasculares y mortalidad. Metanálisis de datos de participantes individuales, desarrollo y validación de un algoritmo de pronóstico: colaboración INTERPRESS-IPD

Clark CE , et al. Hypertension 2020:77:00-00 DOI : 10.1161/HYPERTENSIONAHA.120.15997.

ANTECEDENTES: Las diferencias sistólicas entre brazos en la presión arterial se han asociado con mortalidad  general y por causas cardiovasculares.

OBJETIVO Metanálisis de datos individuales para (1) cuantificar asociaciones independientes de diferencia entre la PA sistólica entre brazos con mortalidad y eventos cardiovasculares; (2) desarrollar y validar modelos de pronóstico que incorporen la diferencia entre ambos brazos, y (3) determinar si la diferencia de PA entre ambos brazos se asocia con el riesgo (ajustado por condiciones cardiovasculares) comunes. Se buscaron estudios con registro de PA en ambos brazos.  Mediciones de la PA medida en un brazo y luego en el otro, Se establecieron acuerdos con los autores colaboradores y se creó un conjunto único de datos  (INTERPRESS-IPD, con datos combinados de 24 estudios, 53827 participantes).

RESULTADOS La diferencia de PA sistólica entre ambos brazos se asoció con la mortalidad global y con mortalidad cardiovascular: HR continuo 1,05 (IC del 95%, 1,02-1,08) y 1,06 (IC del 95%, 1,02-1,11), respectivamente, por 5 cada mmHg de diferencia de PA sistólica entre ambos brazos. El HR para mortalidad global aumentó con la magnitud de la diferencia de PA entre ambos brazos a partir de un umbral ≥ 5 mmHg (HR 1,07 [IC del 95%, 1,01–1,14]). Las diferencias de PA sistólica entre brazos por cada 5 mmHg se asociaron con eventos cardiovasculares en personas sin enfermedad preexistente, después de ajustar por enfermedad cardiovascular aterosclerótica (HR, 1,04 [IC del 95%, 1,00-1,08]),  score de riesgo cardiovascular de Framingham (HR, 1,04 [IC del 95%, 1.01–1.08]), o el score de riesgo cardiovascular calculado con el algoritmo de riesgo de enfermedad cardiovascular QRISK versión 2 (QRISK2) (HR de riesgo, 1.12 [IC 95%, 1.06–1.18]).

CONCLUSIONES. Estos hallazgos confirman que la diferencia de PA sistólica entre brazos se asocia con un aumento de la mortalidad global, con la mortalidad cardiovascular y con eventos cardiovasculares. La PA debiera medirse en ambos brazos en el exámen cardiovascular. Los autores proponen una diferencia de PA sistólica entre ambos brazos de 10 mmHg como límite superior de normalidad.


Uso de tests para aldosteronismo primario y de antagonistas del receptor de mineralocorticoides en el sistema de salud de los veteranos en USA: estudio de cohorte retrospectivo. Cohen JB et al. Ann Intern Med Dic 29. PMID: 33370170 DOI: 10.7326/M20-4873 (Artículo en línea antes de su impresión)

ANTECEDENTES. El aldosteronismo primario (AP) es una causa común de HTA resistente. Sin embargo, la evidencia de los sistemas de salud sugiere que las tasas de uso de exámenes diagnósticos de AP son bajas.

OBJETIVO. Evaluar las tasas de uso de tests para AP y el manejo de la HTA basado en evidencia en pacientes con HTA resistente.

METODOS. Estudio de cohorte retrospectivo en el sistema de Salud de Veteranos de los Estados Unidos. Veteranos con HTA resistente (n = 269 010) entre el 2000 y el 2017 (definición de HTA resistente: 2 mediciones de PA ≥ 140 o 90 mm Hg con un intervalo de al menos 1 mes durante el uso de 3 fármacos antihipertensivos incluyendo un diurético o HTA que requiere 4 clases de antihipertensivos). Se midieron las tasas de uso de tests de AP (aldosterona-renina plasmática) y la asociación de los tests con el tratamiento basado en evidencia utilizando un antagonista del receptor de mineralocorticoides (ARM) y con la PA sistólica longitudinal.

RESULTADOS. Se identificaron 4277 (1,6%) pacientes a los que se les realizó un examen para AP. La visita inicial a un nefrólogo (HR, 2,05 [IC 95%, 1,66 – 2,52]) o a un endocrinólogo (HR, 2,48 [IC, 1,69 a 3,63]) se asoció con una mayor probabilidad de realizar el test en comparación con la atención primaria. Los tests para AP se asociaron con una probabilidad 4 veces mayor de iniciar el tratamiento con y con un mejor control de la PA a lo largo del tiempo. Limitaciones: Cohorte predominantemente masculina, diseño retrospectivo, susceptibilidad de clasificación errónea de las PA en consultorio y falta de pruebas confirmatorias de AP.

CONCLUSIONES. En una cohorte nacional de veteranos con HTA resistente aparente, los tests diagnósticos de AP fueron poco frecuentes y se asociaron a mayores tasas de tratamiento con ARM y a mejor control longitudinal de la presión arterial. Los resultados confirman la baja adherencia a las prácticas recomendadas en la Guías Clínicas y subrayan la necesidad urgente de mejorar el manejo de los pacientes con hipertensión resistente al tratamiento.


Screening y registro a nacional en China de aldosteronismo primario en pacientes hipertensos.
Xin Chen et al. Journal of Human Hypertension (2021) 35:157–161.

ANTECEDENTES. En el marco de las iniciativas de control de la HTA en China, el Estudio Prospectivo de Aldosteronismo Primario en China fue diseñado como un programa multicéntrico nacional para screening y registro del aldosteronismo primario (AP) en pacientes hipertensos.

OBJETIVO. establecer las plataformas tecnológicas, los equipos y experiencia para el screening, diagnóstico y tratamiento del AP en las consultas externas de cardiología.

METODOS. Estudio de cohorte retrospectivo en el sistema de Salud de Veteranos de los Estados Unidos. Veteranos con HTA resistente (n = 269 010) entre el 2000 y el 2017 (definición de HTA resistente: 2 mediciones de PA ≥ 140 o 90 mm Hg con un intervalo de al menos 1 mes durante el uso de 3 fármacos antihipertensivos incluyendo un diurético o HTA que requiere 4 clases de antihipertensivos). Se midieron las tasas de uso de tests de AP (aldosterona-renina plasmática) y la asociación de los tests con el tratamiento basado en evidencia utilizando un antagonista del receptor de mineralocorticoides (ARM) y con la PA sistólica longitudinal.

RESULTADOS. Se identificaron 4277 (1,6%) pacientes a los que se les realizó un examen para AP. La visita inicial a un nefrólogo (HR, 2,05 [IC 95%, 1,66 – 2,52]) o a un endocrinólogo (HR, 2,48 [IC, 1,69 a 3,63]) se asoció con una mayor probabilidad de realizar el test en comparación con la atención primaria. Los tests para AP se asociaron con una probabilidad 4 veces mayor de iniciar el tratamiento con y con un mejor control de la PA a lo largo del tiempo. Limitaciones: Cohorte predominantemente masculina, diseño retrospectivo, susceptibilidad de clasificación errónea de las PA en consultorio y falta de pruebas confirmatorias de AP.

CONCLUSIONES. En una cohorte nacional de veteranos con HTA resistente aparente, los tests diagnósticos de AP fueron poco frecuentes y se asociaron a mayores tasas de tratamiento con ARM y a mejor control longitudinal de la presión arterial. Los resultados confirman la baja adherencia a las prácticas recomendadas en la Guías Clínicas y subrayan la necesidad urgente de mejorar el manejo de los pacientes con hipertensión resistente al tratamiento.

Informe final de un ensayo de control intensivo de la presión arterial frente a control estándar

Final Report of a Trial of Intensive versus Standard Blood-Pressure Control. The SPRINT Research Group N Engl J Med 2021;384:1921-30. DOI: 10.1056/NEJMoa1901281

RESUMEN ANTECEDENTES En un ensayo aleatorizado previamente publicado sobre el control estándar e intensivo de la presión arterial sistólica, aún no se habían conocido los datos sobre algunos eventos de resultado y aún no se habían recopilado los datos de seguimiento posteriores al ensayo.

MÉTODOS Asignamos al azar a 9361 participantes que tenían un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular pero que no tenían diabetes o accidente cerebrovascular previo para cumplir con un objetivo de tratamiento intensivo (presión arterial sistólica, <120 mm Hg) o un objetivo de tratamiento estándar (presión arterial sistólica, <140 mm Hg). El resultado primario fue una combinación de infarto de miocardio, otros síndromes coronarios agudos, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca aguda descompensada o muerte por causas cardiovasculares. Los eventos de resultado primario adicionales que ocurrieron hasta el final del período de intervención (20 de agosto de 2015) se adjudicaron después del bloqueo de datos para el análisis primario. También analizamos los datos de seguimiento observacional posterior al ensayo hasta el 29 de julio de 2016.

RESULTADOS Con una mediana de 3,33 años de seguimiento, la tasa del resultado primario y la mortalidad por todas las causas durante el ensayo fueron significativamente más bajas en el grupo de tratamiento intensivo que en el grupo de tratamiento estándar (tasa del resultado primario, 1,77% por año frente a 2,40% por año; índice de riesgo, 0,73; intervalo de confianza [IC] del 95%, 0,63 a 0,86; mortalidad por todas las causas, 1,06% por año frente a 1,41% por año; índice de riesgo, 0,75; IC del 95% , 0,61 a 0,92). Los eventos adversos graves de hipotensión, anomalías electrolíticas, insuficiencia o insuficiencia renal aguda y síncope fueron significativamente más frecuentes en el grupo de tratamiento intensivo. Cuando se combinaron los datos de seguimiento del ensayo y posterior al ensayo (3,88 años en total), se encontraron patrones similares para el beneficio del tratamiento y los eventos adversos; sin embargo, las tasas de insuficiencia cardíaca ya no difirieron entre los. grupos.

CONCLUSIONES Entre los pacientes que tenían un mayor riesgo cardiovascular, apuntar a una presión arterial sistólica de menos de 120 mm Hg resultó en tasas más bajas de eventos cardiovasculares adversos mayores y una menor mortalidad por todas las causas que apuntar a una presión arterial sistólica de menos de 140 mm Hg, ambos durante recepción de la terapia asignada aleatoriamente y después del ensayo. Las tasas de algunos eventos adversos fueron más altas en el grupo de tratamiento intensivo.

(Financiado por los Institutos Nacionales de Salud; número .gov deSPRINT ClinicalTrials, NCT01206062.)

Manejo de la hipertensión arterial en etapa 1 en adultos con bajo riesgo de enfermedad cardiovascular a 10 años : llenando un vacío en las guías (Declaración científica de la American Heart Association).

Jones DW. Whelton PK et al. Hypertension. 2021;77:e58–e67. DOI:  10.1161/HYP.0000000000000195

La hipertensión arterial (HTA) es la principal causa de morbilidad y mortalidad por enfermedades cardiovasculares en todo el mundo. Los pacientes hipertensos y los médicos que manejan HTA se han beneficiado de las evidencias de los ensayos clínicos controlados y aleatorizados centrados en eventos. Uno de los resultados de estos estudios clínicos ha sido el desarrollo de directrices o guías basadas en la evidencia. El compromiso de utilizar la evidencia de estos ensayos aleatorios basados en eventos ha sido una piedra angular en el desarrollo de las recomendaciones de tratamiento. Sin embargo, en algunas situaciones, la evidencia de los ensayos basados en eventos no está disponible muchas situaciones clínicas.

Es el caso del tratamiento de muchos pacientes con HTA en etapa 1. El objetivo de esta declaración científica es proporcionar información complementaria a la Guía de Práctica Clínica de HTA para el paciente con hipertensión en atapa 1 no tratada (PA sistólica/ PA diastólica, 130-139/80-89 mm Hg) con un riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica a 10 años <10% que no alcanza la una presión arterial <130/80 mm Hg después de 6 meses de terapia no farmacológica recomendada por las Guías. Se proporciona aquí evidencia de fuentes distintas a los estudios clínicos controlados aleatorizados basados en eventos y ofrece opciones de terapia para su consideración por parte de los médicos.

En estos pacientes se debe mantener el tratamiento basado en cambio de estilos de vida  y considerar la posibilidad de añadir fármacos dentro de las 4 clases recomendadas en la guía americana del 2017.

Para los pacientes en quienes se identificó HTA durante la adolescencia (o en la infancia) y a los que se les ha prescrito tratamiento farmacológico antihipertensivo, se deben reconsiderar las indicaciones originales para iniciar tratamiento y la necesidad de continuarlo.

En adultos jóvenes con HTA en etapa 1 que no se logran controlar con tratamiento no farmacológico, se debe prestar especial atención al uso de fármacos antihipertensivos cuando hay antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura, historia de HTA en el embarazo, o historia personal de nacimiento prematuro.

Hipertensión, enfermedad cardiovascular y nicturia: una revisión sistemática

Ohishi M et al. Hypertension Research (2021) 44:733–739 doi.org/10.1038/s41440-021-00634-0

La nicturia perjudica significativamente la calidad de vida, especialmente en población de edad avanzada. Por otro lado la retención urinaria es un objetivo terapéutico importante en urología.

Además de la nicturia, las enfermedades cardiovasculares son frecuentes en la población de edad avanzada. Una revisión sistemática demostró que la hipertensión y la insuficiencia cardíaca suelen estar asociadas a la nicturia.

Los tópicos principales de esta revisión son: Fisiopatología de la hipertensión y de la nicturia, fisiopatología de la insuficiencia cardíaca y de la nicturia y una revisión sistemática de la enfermedad coronaria y de la y nicturia

Un posible mecanismo patogénico que subyace al desarrollo de la hipertensión (HTA) es el aumento de la presión arterial debido a la ingesta excesiva de sal en personas con alta sensibilidad a la sal. A partir de la curva natriurética de Guyton, es posible deducir que los pacientes hipertensos sensibles a la sal y que consumen demasiada sal no excretan sal durante el día y se ven obligados a excretarla por la noche, lo que provoca un aumento de la producción de orina y nicturia.

En los pacientes con insuficiencia cardíaca (IC), la posición supina nocturna produce un aumento del volumen central de líquido por aumento del retorno venoso desde la periferia con lo cual la secreción de péptido natriurético es estimulada por el estiramiento de las aurículas y los ventrículos. Así, la natriuresis debida a la HTA y la hidrodiuresis debida a IC pueden provocar nicturia, que puede tratarse eficazmente mediante la administración de diuréticos tiazídicos y diuréticos de asa por la mañana respectivamente.

Dado que las enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión y la insuficiencia cardíaca, pueden causar nicturia y que los tratamientos difieren en función de la causa, es necesario prestar mucha atención a la nicturia en el tratamiento de las enfermedades relacionadas con el estilo de vida, como las enfermedades cardiovasculares.

Aunque la nicturia altera significativamente calidad de vida, los médicos no suelen prestar mucha atención en la práctica general. Una revisión sistemática mostró una asociación entre nicturia y enfermedades relacionadas con estilos de vida, como HTA, IC y también enfermedad coronaria.