Por medio de sus congresos, la Sociedad Chilena de Hipertensión Arterial, abre un espacio de interdisciplina para la comunidad clínica y científica. Esto es de gran relevancia, ya que en la actualidad esta patología mantiene, según la última Encuesta Nacional de Salud realizada en 2015, una tasa de prevalencia del 26,9% en la población de nuestro país, esto significa que de los 17 millones de habitantes que tiene Chile, más de 4,5 millones son hipertensos.

La hipertensión arterial consiste en una exacerbada fuerza ejercida por la sangre hacia las paredes de las arterias, y no solo está vinculada con la cardiología, sino también con la nefrología, ya que también puede ser una patología renal y, fundamentalmente, endocrina. Es por ello que la labor de nefrólogos y científicos especializados en el área se torna tan relevante.

Para conversar acerca de la hipertensión arterial y también sobre los nuevos desafíos de esta sociedad al respecto, conversamos con la Dra. Victoria Velarde, secretaria de esta organización y académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, PUC.

¿Dónde comenzó su camino en la investigación de la hipertensión arterial?

Después de titularme de bioquímica, ingresé al programa de doctorado en Fisiología de la PUC, donde comencé a trabajar en el estudio de los mecanismos moleculares y celulares que provocan la hipertensión. En ese sentido, me especialicé en comprender los procesos hormonales implicados en esta patología, investigando sobre cuáles eras las vías de señalización que generaban que tuviésemos una presión elevada.

Bajo este escenario, nuestro laboratorio comenzó a trabajar en el análisis del sistema de calicreína/cinina y el de angiotensina/renina. Luego de ello, realicé un post-doctorado en Estados Unidos y comencé a trabajar con diabetes. Cuando regresé a Chile, mis investigaciones fueron vinculadas con ambos desórdenes.

Desde el punto de vista fisiológico, trabajé con modelos in vivo para investigar cómo era el funcionamiento de los riñones, y entender en qué medida estaba involucrado en episodios de hipertensión, cuadros que por cierto, muchas veces se veían intensificados por otras enfermedades como la diabetes.

Durante mi carrera tuve varios estudiantes de doctorado con los que estuvimos haciendo investigación. Con uno de mis últimos pupilos, generamos una incursión clínica en la que trabajamos con personas con síndrome metabólico, y los resultados fueron impresionantes, ya que de una muestra de jóvenes de edades entre los 22 y 27 años, fue notorio observar que muchos de ellos mantenían altos factores de riesgo, y si bien no tenían la presión tan elevada, estaban al límite.

Usted realiza docencia en diferentes carreras del área de la salud ¿cómo observa el escenario de los futuros profesionales frente a la comprensión de la hipertensión arterial?

Los estudiantes al principio se asustan un poco, ya que la cantidad de conceptos y procesos inmersos en la fisiopatología de la hipertensión es compleja. Sin embargo, cuando les explico que esto responde a un proceso endocrino que a la vez es consecuencia de factores hormonales que pueden alterar de alguna manera, la presión de nuestro torrente sanguíneo, se despierta un gran interés, ya que muchas veces se desconoce esta razón.

¿Cómo surgió su participación en la Sociedad de Hipertensión Arterial?

Hace algunos años me llamó el Dr. Roberto Jalil, ex presidente de la sociedad, para que me incorporara como secretaria y así, de alguna forma, pudiese cooperar con un punto de vista más vinculado a la ciencia básica. En ese sentido, antes de este llamado yo ya había tenido breves incursiones en la organización, principalmente, cuando existían cursos conjuntos con otras sociedades, entre ellas de nefrología y la sociedad chilena de trasplante. En aquellas instancias, pude conversar sobre el sistema renina-angiotensina y cómo este afectaba a la hipertensión arterial.

¿Cómo evalúa usted el escenario de la hipertensión arterial en nuestro país?

En Chile la hipertensión es común pero no más común que en otras partes del mundo, sin embargo, somos una población obesa y envejecida. En ese sentido, y fundamentalmente por la obesidad, estamos comenzando a tener una mayor tasa de prevalencia de esta patología, sobre todo desde edades tempranas.

Si tú piensas en la educación de los niños en los colegios y analizas sus mallas curriculares, te darás cuenta que el sistema renal no se ve en profundidad, más bien se ve poco, y si se ahonda mínimamente, la información se restringe solo al proceso de excreción urinaria, cuando en la práctica sabemos que el riñón es mucho más que eso.

En ese sentido, se obvia los procesos endocrinos implicados, sobre todo si pensamos en todas las hormonas que actúan sobre el nefrón y que ayudan a la reabsorción de agua, ya que nuestro organismo se ve afectado cuando estos procesos se interrumpen o alteran, ejerciendo una directa acción sobre nuestra presión arterial.

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Periodista: Patricio Grunert Alarcón. ®

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